La torre gótica de la Catedral de Frankfurt domina el paisaje del casco antiguo de la ciudad. Aunque en sentido estricto no es una catedral, ya que no es sede episcopal, la parroquia fundada en el año 852 y consagrada a San Bartolomé en 1239 recibió el título honorífico de “Iglesia Imperial” en el siglo XVIII. Desde entonces ha sido el escenario de 10 coronaciones imperiales.
Entre los tesoros de la catedral se encuentran el friso de San Bartolomé del siglo XV, muebles de mediados del siglo XIV, el Altar de la Dormición de Santa María creado en 1434 y la Crucifixión de principios del siglo XVI.
Su torre gótica de 96 metros de alto se terminó recién en el curso de la restauración emprendida luego del gran incendio de 1867, momento en que se perdieron varias campanas históricas, fundidas en el fuego. Quien logre ascender los 324 escalones hasta lo alto de la torre se verá recompensado con una maravillosa vista panorámica, aunque este placer es posible sólo muy de vez en cuando, a causa de los trabajos de renovación.
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