La Bolsa de Frankfurt se considera la segunda más importante de Europa. Con una cúpula de 43 metros de alto, la construcción erigida entre 1874 y 1879 alberga desde entonces las transacciones bursátiles de la ciudad. Es llamada también “Kapitalistendom”, la catedral de los capitalistas. Ante el edificio se levantan dos estatuas de los animales que simbolizan a los bolsistas: el toro (por las alzas) y el oso (por las bajas). Los orígenes de la Bolsa de Valores de Frankfurt se remontan al siglo IX, cuando el privilegio otorgado por el emperador Luis el Germánico de poder celebrar una feria de otoño en la ciudad permitió que esta se fuera enriqueciendo, hasta que en el siglo XVI pudo establecerse como centro del comercio mayorista y de las transacciones bancarias. En 1585 se reunieron los comerciantes de la feria y establecieron un tipo de cambio unitario para enfrentar la penosa situación de la moneda alemana, inabarcable debido a los muchos principados, ducados y reinos: este es el momento del nacimiento de la Bolsa de Valores de Frankfurt. Entre 1935 y fines de la Segunda Guerra Mundial se arraigó la posición de la Bolsa de Frankfurt cada vez más, hasta que la partición de Berlín entre las fuerzas ocupantes hizo que los inversores nacionales e internacionales se mudaron definitivamente al Meno, haciendo de Frankfurt la plaza bursátil más importante de Alemania en la actualidad. La galería de visitantes de la Bolsa de Frankfurt está abierta de lunes a viernes. Las visitas comienzan con la exhibición de un audiovisual donde se explica como funciona la Bolsa, seguida de un paseo por la galería de espectadores, desde donde se puede observar las actividades cotidianas de este centro bursátil.
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